Página/12 :: cash.
La historia es conocida. Hace un par de décadas, Di Tella la protagonizó en Argentina. No terminó nada bien. Y eso que pertenecía al establishment... También Brasil tuvo su Gurgel.
La insistencia en un proyecto de industrialización con hincapié en la industria automotriz no es sino una clara demostración de nuestra incapacidad de aprender de la historia. Pese al efecto inmediato sobre el mercado de trabajo - es intensivo en mano de obra - y al efecto multiplicador que puede generar sobre otras industrias, este modelo abunda en desventajas: es procíclico, dependiente de industrias y de mercados externos y, en general, tiene efectos regresivos sobre la distribución de la riqueza.
Lo hemos vivido Argentina, Brasil y México, entre el fin de la segunda guerra y fines de los setenta. Con el (bienvenido!) regreso del desarrollismo, regresan también esas cosas...
En una época donde las industrias dependientes de energías no renovables están cada vez más en jaque y los habitantes de las grandes ciudades del mundo en desarrollo (valga el anacronismo de la expresión...) pierden horas sin cuenta en embotellamientos, me pregunto: no podemos pensar en una industrialización sin autos?
Los automóviles, en especial los "privados", son un cáncer para la ciudad y la sociedad. El tema es que promocionar la industria automotriz es una de los caminos más sencillos para generar (o mantener) empleo e "impulsar"/"estimular" la economía.
ResponderBorrarCada año somos más personas y la gente siempre compra un auto. Perdemos en el largo plazo, pero en el corto es una carta de los gobiernos de turno para mostrar algún logro en materia económica.