jueves, 25 de febrero de 2010

Por qué soy optimista (esta mañana)

Le pregunté a un amigo por qué se sentía angustiado justo cuando las cosas parecen que van a mejorar. No me entendió. Otra querida amiga reaccionó igual. Así que pensé que quizás ellos tengan razón y lo mejor en estos casos es poner un poco de orden a las cosas que uno piensa. Lo hice y les dejo aquí mis comentarios sobre lo que entiendo que está pasando en Argentina en estos días y por qué soy optimista. Quizás me esté traicionando mi condición brazuca, pero bue. Veo si lo puedo explicar en pocas líneas y pido disculpas a los que no están al tanto de lo que está pasando... El desarrollo de algunas de mis ideas están en el otro blog que comparto con amigos y otras cosas encontrarán en los tres diarios que leo: Página 12, Crítica de la Argentina y La Nación (no, no leo Clarín y no lo haré, lo siento).

Antes que nada, tengo que aclarar que en muchas cosas no adhiero al actual gobierno. Los Kirchner han enriquecido gracias a una colusión
Estado-capital privado que, para mí, no es muy distinta de lo que se
hizo en los '90 y al que se le resolvió llamar acá neoliberalismo (en
Brasil, neoliberalismo fue otra cosa... lo que pasó en Argentina para mí
fue robo y punto). Tampoco me gusta que los varios planes sociales que
se implementaron durante la mayor parte del tiempo (y excluyo acá la
asignación "universal" por hijo) hayan servido para replicar una práctica política
que me parece nefasta: distribución a dedo de planes sociales,
alimentando políticas clientelistas en el primer eslabón de cualquier
sistema político: el barrio, la comunidad. Tampoco me gusta el rol que
ha jugado Hugo Moyano desde siempre (por algo se lo ve metido hasta el
último cabello en casos de corrupción) y las estrategias que usa Moreno
para regular los precios, que, en mi opinión, no son compatibles con
las de un Estado democrático.

Pero... me gusta y mucho la manera como este gobierno logró aprovechar
el "culebrón" Martín Redrado. Al nombrarla a Mercedes Marcó del Pont al
frente del Central, le agregó la coherencia que le faltaba a su
"modelo" y pudo, por primera vez, en mi opinión, salir a público a
sostener una política económica heterodoxa que, si bien tiene riesgos,
cierra. O casi. Los elementos centrales de dicha política son: 1)
redistribución de ingresos a través de las políticas de salarios, con
fuerte regulación/intervención del Estado, lo que lleva a un aumento de
la demanda doméstica; 2) aumento de la oferta doméstica, mediante
inversiones en infraestructura en el mediano plazo y subsidios al
crédito; 3) superávit comercial en un contexto de aumento de las
exportaciones, lo que permite aumentar en menor medida las
importaciones pero, también, acumular reservas que, a su vez, se
usarían para la inversión doméstica. Me parece una política muy
inteligente en un país como la Argentina, que es rico en recursos
físicos y humanos, en un contexto internacional bastante incierto y que
amenaza con un período de recesión en el mediano plazo para los países
"en desarrollo". Pero para que eso funcione, es fundamental que se
logre efectivamente activar el mercado de crédito doméstico y se
revisen los marcos normativos sobre el uso que se puede dar a las
reservas. Nadie mejor que Mercedes Marcó del Pont para eso - y creo que
el aporte de Carlos Heller desde la Cámara de Diputados será igualmente imprescindible. Sinceramente, no veo alternativas interesantes dando vueltas en el
escenario político argentino... Definitivamente, un política de
achicamiento del gasto público no nos va a llevar a ningun lado (a Grecia tampoco...).

Además: recientemente se anunció que los pases a las obras sociales
se van a publicar en Internet, lo que me parece un golpe de guantes a
Moyano. Se está implementando esa instancia de coordinación permanente
entre Economía y el Central y Moreno quedó fuera de eso (aunque sigue
firme y fuerte, lamentablemente).


Por otro lado, veo cada vez más complicada la situación de Clarín.
Queda vez queda más dificil de sostener cualquier pretensión de
legitimidad de ese grupo mediático... Si bien es cierto que "la gente"
tiende a mirar las cosas desde lo que les venden en TN, "la gente" será
perezosa, pero no boluda. La ley de medios y los "hijos de Noble"
plantean de manera demasiado evidente los conflictos de intereses que
hay. Media neurona debería alcanzar para, frente a la seguidilla de
titulares que prometían la "derrota" del gobierno y que se probaron falsos,
"la gente" empiece a mirar un poco más qué está pasando. Si a eso le
sumamos la total ineptitud de una "oposición" que, en vez de proponerse
a jugar el juego político de sistemas políticos multipartidarios, se
pasa el tiempo tratando de forjar una coalisión tan endeble que se
puede frustrar por la iniciativa de un personaje político tan
defenestrado como Menem... Media neurona, muchachos... Pero es aquí que
mi amiga me hace dudar de mi optimismo...


Es cierto: uno nunca sabe qué esperar de la "clase media". Lo que se
está discutiendo es un movimiento de cambio y sabemos que dicho cambio
afecta los intereses de muchos. Así surgieron los gobiernos militares
en América Latina. Algo de eso hay en la victoria de Piñeyra en Chile
(me lo recuerda mi amiga, de vuelta). Pero realmente me cuesta creer
que de esta lado de la cordillera, con lo que han significado para la sociedad los logros en
materia de derechos humanos de este gobierno, se dé un movimiento similar al chileno. Prefiero creer que "la gente" se va a poner las pilas y pedir un
poco más de responsabilidad: de los medios, de los políticos, de sí mismos. Y si eso realmente se da, creo que el actual escenario permitiría
el fortalecimiento del diálogo, la negociación y, en fin, la
consolidación democrática.


Pero viste como son las cosas... Soy solo un joven brazuca en tierra extranjera. Y no entiendo mucho qué pasa en este país...

(Perdonenme por interrupir la prometida secuencia de posts sobre el disco de Mercedes Sosa. Ya volveremos a ello.)





martes, 23 de febrero de 2010

Cantora. Argentina - Parte I



Quizás habría sido un desastre. Pero antes se hizo tragedia. Casi cuatro meses después de lanzar al mercado su último disco, Mercedes fallecería.

Confieso mi tremenda ignorancia: hasta ese momento, su repertorio
conocido por mí se resumía a Solo le Pido a Dios. Ni siquiera su muerte
fue suficiente para hacerme aventurar en la trayectoria de esa mítica
cantante del folclore argentino y - por qué no? - latinoamericano.

Recién ayer eso cambió. La mano invisible me llevó a la disquería... La
verdad es que le estaba haciendo el aguante a una amiga y ya vieron
como es esa situación: estás adentro de la disquería, te ponés a
escuchar, te acordás de que los tiempos de ocio gritan si no hay
música... Mi amiga me lo recomendó y yo, que soy obediente, le hice
caso: disco doble dividí. Pero al contado. Llegué a casa y lo metí.

Y quedé. Eso fue ayer. Todavía lo estoy escuchando. Ya les contaré.

...

Pero eso termina bien.

sábado, 20 de febrero de 2010

Llueve sobre mojado

Sentado en mi cama, miro el patio. Desde el alto del alto muro me mira una paloma gorda. Me espía. Espera que deje de mirarla para avanzar. También lo espera a Haroldo. A que se retire, que se acueste pancho a mi lado. Y duerma. Entonces ella va a poder avanzar tranquila y picotear aquello que él no comió. Hay bastante para una paloma gorda. Quizás este sea su día. O quizás la sorprenderá la lluvia, obligándola a posponer su investidura.

Llueve mucho en Buenos Aires. Los diarios aparecen estampados de botes en las calles de una ciudad. No es Venecia, aunque esté poblada de italianos e inmigrantes y turistas. Rápido se va el agua. Como todos los años. Llueve sobre el mojado. Los diarios se venden como ayer.

Sentado en mi cama, escucho a Björk. Y a muchas otras cosas. Entran fuerte, atraviesan los oídos, adentran. Se encuentran con esa masa amorfa, en fermentación. Se entremezclan, se envuelven, revueltas. Ahí adentro dejo que se queden, que decanten, que se duerman. Que me duerma. Es un sábado a la tarde y llueve sobre el agua de hace poco. Y es siempre lo mismo. Es uno siempre el mismo. Pan. Que fue trigo y agua y aire. Y que pronto será nueva masa. Y luego será más. Qué? Siempre el mismo uno. En mil partes partido. Ido.

Sentado en mi cama no me da para pensar. Tampoco me esfuerzo en hacerlo. Todavía no estoy convencido de la necesidad de encontrar las palabras que podrían describir con exactitud eso que pasa. Eso que uno no sabe lo que es. Y se deja llevar apostando a que así estará más cerca de saberlo. Intuye. Que el uno mismo es. Siempre?

Que llovió, parió.