[caption id="attachment_406" align="aligncenter" width="398" caption="Barcos y mariposas 3, de Mariana Baggio. Producido por Andi Rubinsztejn"]
El otro día Andi (Rubinsztejn) llegó a casa con un regalo bajo el brazo: el disco Barcos y Mariposas 3, de Mariana Baggio, cuya producción musical va firmada por mi querido amigo. Y aunque la rica tapa amarilla con los muñecos de paño podría ser la de alguna banda indie, la verdad es que se trata de un disco para nenes (y nenas). O casi... Dudo. Será?
En general, la clasificación de género "infantil" suele venir acompañada de mal gusto o, directamente, baja calidad. Si para muestra vale un botón, miren por ejemplo a Adriana con su bendito Sapo Pepe... Pobres todos lo que alguna vez nos tuvimos que fumar ese DVD malísimo (tuve lo mío para fin de año), en el cual la ex-maestra desafina su voz nasal mientras se mueve en un vestido blanco del cual cuelgan unas cintas brillantes... Un espanto! En cima, uno tiene la desventura de enterarse al ingresar a su sitio (apaguen el volumen antes de hacer click) que "su obra y su trayectoria han sido declaradas de interés cultural por la honorable cámara de diputados de la Nación por su aporte a la cultura y a la educación de los niños". Menos mal que no tengo hijos... a los míos esa señora no va a aportar nada, se los juro!!!
Nada que ver con lo que me trajo Andi. Lo estoy escuchando por segunda vez y es un verdadero placer. Una fusión de ritmos, que van del foxtrot al rock, pasando por la zamba, la salsa y otros tantos estilos del floklore que mi ignorancia no me permite nombrar. Pero a distinción de lo que pasa en esos discos que mezclan tantas cosas (por ejemplo, los de Ben Harper o Kevin Johansen), aquí la secuencia le resulta casi natural a los oídos. Eso, claramente, es el resultado de muchas cosas.
Empecemos por la cuidada voz de Mariana. Escucharla es una verdadera caricia. No solo tiene perfecta afinación - lo que debería ser requisito mínimo para grabar - sino que juega con total libertad, cambiándole el timbre, cantando ricos arpegios o susurrando sin jamás dejar de sonar. Y muy bien.
La voz de Mariana es un instrumento entre muchos más, elegidos a dedo para cada canción. La variedad de la orquesta asegura una diversidad increíble de sonidos a lo largo de todo el disco, despertando la curiosidad del ignorante oyente: y esto ahora, qué es? Pero aún el más culto connaisseur puede equivocarse, porque objetos varios se convierten en instrumentos en las manos del talentoso equipo de músicos: baldes con agua, martillos, mangueras, secadores de pelo! Especial destaque para la percusión a cargo de Gabriel Spiller, más conocido por La Bomba de Tiempo.
Otro elemento distinguible son las letras de Mariana, de una poesía delicada, ingenua. Se nota la relación musical de la cantante con el lenguaje: sus composiciones abundan en aliteraciones, trabalenguas y otros juegos fonéticos. Puro ritmo! Al que le agrega pimienta jugando con los contratiempos, como en Gabriel Martilla... Genial!
Se podría resaltar también el cuidado de incluir algunos separadores que, pese al nombre, le confieren unidad a la obra, además de agregarle el componente "infantil", en el caso de los diálogos de las nenas "burbrujas".
Qué sé yo... lo más parecido que he escuchado? Luna Monti y Juan Quintero. Con la diferencia que Barcos y Mariposas es mucho más alegre.
En momentos así, casi lamento no tener nenes en la casa que me pidan que les ponga el disco una y otra vez. Así podría repetir infinitamente estos 37 minutos, aprenderme las canciones de memoria y salir cantándola sobre la ruta: esa es una torre que seguro se cae!
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